Ocurrió el día 2 de octubre de 2006, nos encontrabamos en casa tranquilamente, cuando sonó el teléfono y era el antenista avisando que llegaba en breve a instalar la antena.
Yester y Ozzy (McClane aún no había aparecido en nuestras vidas) dormían tranquilamente, su siesta vespertina, por lo que cerré la puerta de la habitación y me despreocupé.
El antenista estuvo mirando aquí y allá, y salió a por las herramientas necesarias.
En ese momento , Yester abrió la puerta con cara de sueño, y como vió que había "visita", pues se metió por un agujero que tengo arriba de las escaleras, entre la escayola y el tejado que he dejado por motivos de "seguridad" michales (se sienten seguros ahí cuando tienen miedo por algo).
Momentos después, entró el antenista, plantó su escalera enmedio del salón, y subió al techo.
Con lo que no contamos ni Yester ni yo, fue con los cables, fue todo tan instantáneo... el chico subió y quitó una placa de escayola del techo. Os imaginais la cara del pobre muchacho cuando de ahí salió un gato??
Yo con cara de pasmo, Yester con los ojos desencajados saltó y empezó a correr, y a correr..... dió un gran salto en la pared del patio y desapareció corriendo....
Aquello era subrealista... Yester salió pitando, yo embarazada corriendo tras él llamándolo para que se calmara, y el pobre muchacho blanco, pálido, con la mano en el pecho, temblandole las piernas y la escalera por extensión... - Eso.... eso era un gato??? preguntó cuando recuperó el habla.
Y por mucho que lo seguí con la mirada por los tejados, sólo vi la dirección que tomaba, nada más pude hacer...
Me reí nerviosamente por la situación, pensándo que sólo era un gran susto y que por la noche aparecería, pero no fue así...
Pasaron eternos días con sus interminables noches y Yester no aparecía, salíamos todos los días en su busca, pero todo fue en vano, nadie sabía nada, ni había visto nada...
Todos los dias pasabamos una pena inmensa y un dolor de corazón muy grande, porque Yester es muy especial con la comida, ni exigente ni exquisito, simplemente come su pienso tranquilamente cuando los demás han terminado, no hace manifestaciones michales por latas ni jamón cocido, cuando pongo algo así, se limita a mirar, bostezar, darse la vuelta y acostarse, aunque se la ofrezca en mano, tampoco quiere.
Y así pasaban los días, no podeis imaginar cómo lo pasé de mal, día a día, sin saber cómo iba a sobrevivir el pobre, porque... entre tú y yo.... Yester no es muy bueno cazando moscas.... y miedoso en lo que a humanos se refiere, pues aquí teneis la prueba.
Si bien nunca perdí la esperanza en su vuelta, la preocupación era inevitable.
El día 1 de noviembre, día de Todos los Santos, pensé si podría haber estado en el cementerio todos esos días... y si así era, mal rollo, ya sabeis como se pone de humanos en ese día...
Probablemente allí estuvo, porque al día siguiente, justo un mes después, estando viendo la tele, oimos un maullido en el patio. Nos faltaron piernas para salir corriendo, y allí estaba él, con sus 3 kilos menos (vino con 2'5 kg si no me falla la memoria), pero era él, qué alegría más grande llevamos!!! era una noche tormentosa que jamás olvidaré...
A Ozzy se le salían los ojos de las órbitas, era como si estuviese viendo un fantasma, y eso que el salía al patio y maullaba a los tejados para que volviese, pero su cara, estaba tan sorprendido como nosotros!! se había acabado ser hijo único después de un mes entero!! pero volvía a tener a su hermanazo!!
Yester vino muy flaco, pero por lo demás, en perfectas condiciones, ni heridas ni arañazos.
Y se convirtió en un gato-pin, no se separaba de mi en ningún momento, ronroneaba sin cesar y no cesaba de maullar, ni por un segundo, le había cambiado hasta la voz, pero qué alegría más grande!!
Ahora le tiene fobia a salir al patio, sólo lo hace si estoy con él, o dejo la puerta abierta, y aún así, bien cerca de la puerta se queda.
En cambio, su manía por la calle es bien diferente, no sale nunca a la calle, pero conoce el ruido de nuestro coche, y cuando lo oye, se esconde y al abrir la puerta de casa, sale corriendo y se mete debajo a oler.
Todos los dias del mundo la misma operación, no sé qué pasión le ha cogido a esa conducta y nos cuesta un disparate que no lo haga, pues con que un día pase una moto o un niño chillando no quiero ni pensar que se vaya corriendo asustado de nuevo.
Y esta es la gran aventura de Yester, hoy la recuerdo con gracia y humor, pero lo pasamos francamente mal.
El día 3 de noviembre, apareció John McClane en nuestras vidas, pero esa es otra historia....